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jueves, 11 de febrero de 2010

De prestao (6)

El texto reproducido a continuación es la traducción de un discurso pronunciado en la Novacon, por el genial escritor Terry Pratchett, que tantas carcajadas en lugares poco adecuados ha proporcionado a millones de personas, en 1985. El texto versa sobre la literatura fantástica y la representación de la magia en la fantasía. Pasen y lean y, como no, disfruten. Lógicamente, este texto es © Sir Terry Pratchett.


"¿Por qué Gandalf no se casó nunca?


Quiero hablar sobre la magia, de cómo se representa la magia en la fantasía, de cómo la literatura fantástica ha, en efecto, contribuido a un uso de la magia muy diferente, y quizás lo más importante: cómo el mundo occidental, en general, ha terminado aceptando una cierta y extremadamente sospechosa imagen de los usuarios de la magia.


Debería decir, antes de nada, que realmente no creo en la magia más de lo que creo en la astrología, porque soy Tauro y a nosotros no nos va ese rollo rarito de lo oculto.

Pero hace un par de años escribí un libro llamado El color de la magia. Tenía algunos chistes geniales. Era un intento de hacer por el universo de fantasía clásica lo mismo que Blazing Saddles hizo por las películas del oeste. También era mi tributo a veinticinco años de lectura de fantasía, que empezó cuando tenía trece años y me leí El señor de los anillos en 25 horas. Ese maldito libro era un ladrillo más en el carril bici de mi vida. Empecé a leer libros de fantasía a la velocidad que sólo puedes alcanzar en tus años mozos. Y me dejó exhausto.


Tuve una infancia dura, ¿sabéis? Tenía un montón de niños con los que jugar, y mis padres me compraban juguetes para usar al aire libre, y siempre rechazaron maltratarme, de manera que nunca se me ocurrió buscar consuelo solitario con un buen libro.


Y entonces, Tolkien lo cambió todo. Me obsesioné con la fantasía. Cómics, aburridas sagas nórdicas, fantasía victoriana aún más aburrida… En este punto será mejor explicar a los oyentes más jóvenes que en aquellos días la fantasía no estaba disponible en todas las tiendas de juguetes y en cada estante de libros, sino que era algo así como el sexo: no sabías dónde encontrar los libros guarros de verdad, así que todo lo q podías hacer era meter la zarpa en revistas de Fotografía Amateur buscando desnudos artísticos.


Cuando no la podía conseguir – la fantasía heroica, no el sexo – me daba paseos por las secciones infantiles de las bibliotecas públicas, intentando convencer a los libros sobre elfos y dragones de que se vinieran a casa conmigo. Incluso compré y me leí todos los libros de Narnia de una sentada, lo cual resultó ser como un empacho de ostias consagradas. Ahora ya no me importaba nada.


Un día las autoridades me agarraron y me encerraron en una habitación oscura con pequeñas dosis de ciencia ficción hasta que rompí con mi adicción, y ahora puedo pasear y ver un libro con un dragón en la portada. Y ya casi no me sudan las manos.


Pero una parte de mi mente permaneció enchufada a lo que llamaría el universo fantástico consensuado. Existe, y todos lo sabéis. Se ha formado por el folclore y románticos victorianos y Walt Disney, y E.R Eddison y Jack Vance y Ursula Le Guin y Fritz Leiber… ¿verdad? De hecho, esos escritores y otro puñado más lo han definido de forma muy cerrada. Ahora hay, para la satisfacción de escritores parasitarios como yo, lo que casi podría llamar “elementos argumentales de dominio público”. Hay dragones, y gente que hace magia, y horizontes lejanos, y búsquedas, y elementos de poder, y ciudades extrañas. Tenemos el tipo de escenografía que tendríamos en la Tierra si Dios hubiera tenido el dinero suficiente.


Para ver el universo fantástico consensuado en detalle sólo tenéis que echar un ojo al juego de rol Dungeons and Dragons. Son mosaicos de cada una de las historias fantásticas que hayáis leído.

Por supuesto, el universo fantástico consensuado está lleno de estereotipos, casi por definición. Los elfos son altos y justos y utilizan arcos, los enanos son bajitos y oscuros y votan a los laboristas. Y la magia funciona. Ésa es la diferencia entre la magia en un universo fantástico y la magia aquí. En el universo fantástico un mago apunta con sus dedos y todas esas lucecitas azules chisporroteantes salen, y luego hay algún tipo de explosión y algún pobre diablo es convertido en algo horrible.


En cualquier caso, si te apuntas a este mercado por el chiste fácil, aprendes que éste se busca frecuentemente de dos formas: o bien retorciendo un cliché, o bien tomándose las cosas desde una óptica absolutamente literal. Así, en la secuela de El color de la magia, que está publicándose rápidamente a la velocidad de la deriva de un continente, aprenderéis qué ocurre, por ejemplo, si alguien como yo se agarra a la idea de que los círculos de piedra megalítica son en realidad computadores complejos. Lo que consigues es lo siguiente: druidas merodeando por ahí hablando algún tipo de jerga informática y refiriéndose a Stonehenge como el milagro del pedazo de silicio.

Mientras escudriñaba el mundo de la fantasía en busca del próximo cliché para sacarle algunas risas, encontré uno que estaba tan arraigado que difícilmente te darías cuenta de que está allí. De hecho, me golpeó con tanta fuerza que empecé a fijarme en él seriamente.


Y se trata de la clarísima división entre la magia hecha por mujeres y la magia hecha por hombres.


Hablemos de los magos y las brujas. Hay una tendencia a hablar de ellos como unidad indivisible, como si simplemente fueran diferentes etiquetas sexuales para el mismo trabajo. Eso no es verdad. En el mundo de la fantasía no existe nada parecido a un hombre bruja. Warlocks, os oigo gritar, pero es verdad. Oh, puedo aceptar que se postulen para historias concretas, pero aquí me estoy refiriendo a la tendencia general. Y por supuesto, no existe algo así como una mujer mago.

¿Hechiceras? No son más que un tipo mejor de bruja. ¿Pitonisas? Simplemente brujas con buenas piernas. El mundo de la fantasía, de hecho, necesita desde hace tiempo una visita de los activistas por La Igualdad de Oportunidades porque, en el mundo de la fantasía, la magia hecha por mujeres es habitualmente de mala calidad, de tercer nivel, con connotaciones negativas, mientras que los magos son normalmente más cerebrales, inteligentes, poderosos y sabios.


Extrañamente, esto también ocurre en este mundo. No hace falta creer en la magia para darse cuenta.


Los magos suelen hacer un tipo de magia mejor, mientras que las brujas te provocan verrugas.


El mago arquetípico es, por supuesto, Merlín, consejero de reyes, creador de la Mesa Redonda, y el único hombre que sabía cómo accionar el electroimán que liberaba la Espada de la Piedra. No es, de hecho, un héroe folclórico, porque mucho de lo que sabemos sobre él está basado claramente en La vida de Merlín, de Geoffrey de Monmouth, escrito en el siglo XI. El viejo Geoffrey era uno de los grandes escritores de fantasía de todo el mundo, casi tan bueno como Fritz Leiber, pero sin esa cosa sobre los gatos.


Merlín tuvo muchos problemas con las mujeres. Fata Morgana – una bruja – era su mayor enemigo, pero finalmente acabó atrapado en su cueva de cristal o en su bosque encantado, elegid vosotros mismos vuestra propia variante, por una alumna. El mensaje está claro, chicos: eso es lo que os pasa si dejáis que la magia verdaderamente poderosa caiga en las manos de las mujeres.


De hecho, Merlín casi ha sido reemplazado como mago número 1 por Gandalf, cuya magia es más sugerente que aparente. También me gustaría mencionar en este punto a un tercer mago del que seguramente habréis oído – Ged, el de Un mago en Terramar. Digo esto porque los libros de Ursula Le Guin nos ofrecen un meticuloso y típico mundo mágico. Sugeriría que todo esto funcionó porque se adaptaron de una forma excelente en nuestra imaginería de cómo la magia se ordena. Sirven para señalar algunos parecidos con nuestros magos.


Son todos licenciados, y sexualmente continentes. Así, la fantasía está en concordancia con algunos de los trabajos estándar sobre magia, que dejan claro que un buen mago no tiene sexo. (Gracioso, porque no existe esta prohibición en las brujas; pueden ser unas libertinas, que eso no afectará en absoluto a su magia). Los magos tienden a existir en Órdenes, o jerarquías, y la verdad es que la Isla de Gont no me recuerda a nada más que a una universidad medieval europea, aunque supongo que alguien limpiará los lavabos. Hay, de hecho, algunas practicantes de magia en Terramar, pero si no son diabólicas, entonces o están confundidas o tratadas por Ged de la misma forma que una obstetra de la calle Harley trata a una comadrona local.


Os imagináis a una mujer intentando conseguir plaza en la Universidad de Gont? O lo puedo poner de otra forma – Os imagináis a un Gandalf mujer?

Por supuesto, casi no hace falta mencionar a las brujas de los cuentos de hadas, un atajo de brujas tan malévolas como podáis imaginar. Seguramente será por haber vivido en esas casitas de jengibre. Y por supuesto, no es nada sorprendente que las brujas hayan sido siempre descritas sin dientes – lo provocaba vivir en casas de 90000 calorías. Cuando escucharan ruiditos, eran probablemente los niños del pueblo, comiéndose el pomo de la puerta. Tomando como fuente el libro de mi hija de ocho años sobre Magos, un librito ilustrado y disponible en cualquier buena librería, “los magos deshicieron el mal causado por las malvadas brujas”. Ahí está de nuevo, el recurrente mensaje: la magia femenina es barata y mala.


Pero ¿cuál es el motivo de todo esto? ¿Hay algo en el mundo real que se refleje en la fantasía?


Lo más curioso es que el mundo occidental al menos no hay una gran tradición mágica. Puedes buscar en vano magos genuinos, o brujas, para corroborarlo. Conozco a mucha gente que se creen brujas, paganos o magos, y los más realistas admitirán que mientras que les gusta creer que están siguiendo una tradición que se remonta al conocido Amanecer de los Tiempos, en realidad lo han cogido todo de los libros y, sí, historias fantásticas. He acabado creyendo que la ficción fantástica en todas sus formas no se basa en nada del mundo real. Creo que unas y otras brujas toman sus ideas de sus lecturas o, antes de eso, del folclore. La ficción construye la realidad.


En la Europa occidental, ciertamente, los magos son pocos en número y están alejados los unos de los otros. He podido identificar a una docena más o menos, los cuales, en una retrospectiva infalible de la historia, parecen o estafadores o prestidigitadores. Los druidas casi se ajustan a lo que estamos buscando, pero se da el caso de que no eran más que unas líneas escritas por Julio César hasta que se reinventaran hace un par de siglos. Toda esta parafernalia de los ropajes blancos, las hoces y el ser uno con la naturaleza es lo que ellos querrían. Aunque también significativo. César los describió como curas viciosos de una religión basada en sacrificios humanos, y sangrientos como el que más. Pero el Relaciones Públicas de la historia, sin embargo, les ha convertido en chamanes místicos, a no ser que me refiera a shamen (en inglés, shame = vergüenza); hombres de paz que elaboran pociones mágicas.


A pesar de la reivindicación de que nueve millones de personas fueron ejecutadas por brujería en Europa durante los tres siglos que siguieron al 1400 – esto aparece con frecuencia en libros de ocultismo popular y sólo puedo decir que el dato es probablemente tan fiable como el resto de sus contenidos -, es difícil encontrar evidencia palpable de un culto de brujas tan extendido. Conozco a bastante gente que se llama a sí misma brujas. No, espera, son brujas – ¿por qué no debería creerles? Su religión me parece imprecisa, pero bienintencionada y, por lo menos, inofensiva. La brujería moderna son los Amigos de la Tierra rezando. Si tiene una sola raíz, está en los trabajos de un funcionario colonial de épocas antiguas y naturista pionero llamado Gerald Gardiner, pero yo creo que están basadas realmente en un revoltijo de hierbas, en el ocultismo impredecible de los sesenta, y en El señor de los anillos.


Sin embargo, debo aceptar que sí que ha existido gente llamada ‘brujas’. De alguna manera, han sido creadas por el folclore, por lo que yo llamo el Proceso del Platillo Volante – ya sabéis, alguien ve algo en el cielo que no puede o no quiere explicar, sabe que hay una historia popular sobre avistamientos de platillos volantes, decide que lo que ha visto es un platillo volante, y muy pronto ese “avistamiento” añade algunos copos a la gran bola de nieve de la platillología. De la misma forma, el campesino que sabe que las brujas son viejas feas que viven solas porque el folclore lo explica también sabe que la viejecita del pueblo debe ser una bruja. Pronto, todo el mundo SABE que hay una bruja en el valle de al lado, atribuyen ciertas triquiñuelas del destino, y así el gran mito sigue su curso.


Uno puede buscar en vano una evidencia similar así de extendida con los magos. Además de los puñados de dudosos médicos ya mencionados, la mitad de los cuales son fácilmente identificables como alquimistas o charlatanes, todo lo que pude encontrar fue algún culto vagamente masónico, como los Palabra de los Jinetes, en East Anglia. No hay demasiado de Gandalf por ahí.


Ahora podéis adoptar la visión de que por supuesto éste sea el caso, porque si el cayado está sucio en la punta, va para las mujeres. Cualquier cosa hecha por mujeres es automáticamente degradada. Ésta es la visión más extendida – bueno, ampliamente extendida por mi mujer desde que empezó a ir a reuniones de grupos de incremento-de-la-concienciación – y la que me dice que es ridículo especular sobre este tema porque la respuesta es demasiado obvia. La magia, según esta teoría, es algo en lo que sólo los hombres pueden ser buenos, y por eso cualquier intento de las mujeres de sobrepasar la línea sagrada debe ser rigurosamente apagado.


Me gustaría saber si esto es realmente lo que hay. Pero el hecho es que el universo fantástico que tenemos por consenso ha cogido la idea y la mantiene. Yo me inclino por la visión distinta, aunque sólo sea para mantener viva la discusión, de que todo el meollo es mucho más metafórico que eso. El sexo del practicante de magia, la verdad es que tampoco influye demasiado. El clásico mago, creo, representa el ideal de la magia – todo lo que esperaríamos poder ser, si tuviéramos el poder. La clásica bruja, por otra parte, con su habitual malévolo interés en la pequeña cerveza de los affaires humanos, es todo lo que tememos tan bien que seguramente nos convirtamos en ellos.


Oh, bueno, esto no me dará un título de Doctor. Sospecho que a través del insidioso medio de los libros ilustrados para niños, los magos continuarán practicando su alta magia y las brujas ejecutarán sus hechizos diabólicos y malhumorados. Va a pasar mucho tiempo antes de que haya sitio para RITOS IGUALES."

lunes, 12 de octubre de 2009

De prestao (4)

Para los amantes de la cultura japonesa, en general, y del manga, en particular, este artículo de Roger Ortuño, creador del blog comerjapones.com, es interesantísimo. A culturizarse tocan...

"De la mesa al manga

¿Os habéis fijado que muchos de los personajes del manga y anime tienen nombres muy curiosos, claramente inspirados en la cocina japonesa? Para darse cuenta no hace falta ser un fanático de los cómics o un manga otaku, como dirían al Japón, porque hoy en día están al alcance de todos por todas partes. Por cierto, no sé si sabréis que la palabra otaku que usamos comúnmente a occidente, en oriente tiene una connotación más bien enfermiza: hace referencia a alguien tan obsesionado que ni siquiera sale de casa. No sé por qué dirán eso, porque cada domingo, haga frío o calor, los otakus toquiotas se congregan en Akihabara disfrazados como sus personajes de cómic preferidos para rendirles homenaje.

El primer ejemplo de la relación entre la comida y los nombres de los personajes lo encontramos en Sazae-san de Machiko Hasegawa, posiblemente la tira cómica que ha perdurado más en el tiempo durante más de medio siglo en Japón. El nombre de la protagonista, Sazae, significa caracola de mar y su marido, Masuo, se llama igual que las truchas. La cosa no se queda aquí, porque su hijo Tarao también tiene nombre de pescado, concretamente de bacalao. Si sois aficionados a la cocina japonesa, seguramente reconoceréis el nombre de otros protagonistas como Katsuo (bonito) y Wakame, un tipo de alga muy utilizada a las ensaladas. A los adictos al sushi también os sonará familiar otro personaje que se llama Ikura, como el caviar de salmón, o Norisuke, que está claramente inspirado en las algas nori que se utilizan para envolver los norimakis de sushi.

Si seguimos haciendo un repaso por el mundo del manga, estoy seguro de que todos conoceréis a Doraemon, de Fujiko Fujio. Se llama así porque su cabeza con forma de gong recuerda los pastelitos dorayaki rellenos de judía roja, precisamente la golosina preferida del gato de Nobita. Si todavía no lo habéis hecho, os aconsejo que los probéis en la pastelería japonesa Ochiai (Compte d’Urgell, 110 Barcelona). Como supongo que acabaréis animándoos por la golosina de judía roja, no os olvidéis de probar los panecillos rellenos de confitura de anko conocidos como anpan que, mira por dónde, dan nombre a uno de los personajes de cómic más populares del Japón: Anpanman. Un superhéroe con cuerpo de hombre y cabeza de bollo, producto del pastelero Jam Ojisan (Tío Mermelada) y su ayudante Batako (chica Mantequilla). Otros personajes como el perro Chīzu (queso) y toda la pandilla de amigos de Anpanman también tienen nombres inspirados en la repostería, como Shokupanman, Karēpanman, Meronpanman o Rōrupanna, que respectivamente hacen alusión al pan blanco, el pan de curri, el bollo de melón y los panecillos redondos.

El nombre de Naruto Uzumaki, protagonista de la serie creada por Masashi Kishimoto, está inspirado en una pasta de pescado compacta, similar al surimi, que se corta a lonchas dejando a la vista una característica forma de espiral rosado (uzumaki en japonés), idéntica a la insignia que traen Naruto y sus compañeros ninja. Hoy en día todavía podemos encontrar láminas de naruto a los paquetes de pasta precocinada o en la sopa de fideos de rāmen, precisamente el plato preferido de nuestro protagonista. En el mismo manga encontramos a Sakura (cereza), muy presente a la gastronomía nipona, sobre todo en primavera, cuando en Japón se preparan toda clase de dulces y platos temáticos basados en este fruto para comérselos a la vera de los cerezos floridos en la época del (hanami 花見).

Os debo confesar que mis preferidos son los mangas de Akira Toriyama. En Bola de Dragón y Dr. Slump encontramos un puñado de ejemplos divertidísimos que a veces pueden pasar por alto al romanitzar la grafía japonesa. El profesor Sembei Norimaki debe su nombre a las galletas crujientes de arroz glutinoso y su apellido significa un rollo de sushi hecho con alga nori (aunque se escribe con un ideograma diferente). Nuestra querida niña-robot, Arare, se llama igual que los crackers utilidades en el cóctel japonés, hechos con la misma base que el sembei.

En la serie también nos encontramos personajes como la niña repelente con peinado de seta que se pasea arriba y abajo en triciclo, Kinoko Sarada, que literalmente significa ensalada de champiñones. También nos encontramos con el apellido de los hermanos Tarō y Pīsuke Soramame, una clara alusión a un tipo de habichuela que no debe confundirse con el edamame. Para más guasa, Pīsuke viene de (guisante) y su madre Mame Soramame tiene nombre de legumbre. El cabeza de familia y peluquero de la Villa del Pingüino tampoco se escapa de la parodia, ya que Kurikinton es un puré de castañas (kuri) y boniato (kinton) muy típico en los ágapes de Año Nuevo.

Ahora que habéis oído esto del Kurikinton, seguramente os habrá venido a la cabeza la nube Kinton de Bola de Dragón. Pero a mí me había llamado más la atención el nombre de Krilin en la versión original, Kuririn, que es una mezcla entre cabeza de castaña (kuri) y monje Shaolin. También son juegos de palabras los nombres del Son Gokū o el Son Gohan. Del mismo modo que el primero se podría traducir como alguien despreocupado, el segundo es una traducción directa de comida o bol d’arroz. Hablando de arroces, me viene a la cabeza Tenshinhan, que, además de ser el nombre de un personaje de la serie con tres ojos, también es un plato chino cocinado con huevo revuelto sobre una base de arroz. Los nombres relacionados con la gastronomía china también tienen cabida en este manga, puesto que el pequeño Chiaotzu se llama igual que las empanadas rellenadas de carne o vegetales que en japonés se denominan gyōza. También encontramos algunos personajes bautizados como algunos tipos de té chino, como por ejemplo el cerdito Oolong, el gatito Puar o el mismo Yamucha, que suena casi igual que Yum cha, que en cantonés significa tomar té.

Con respecto a las pandillas de personajes, encontramos los Saiya-Jin, los guerreros de la raza Saiya, que hacen un juego silábico con la palabra yasai, verdura en japonés. De hecho, todos los habitantes del Planeta Vegeta tienen nombres que hacen juegos de palabras con las verduras, como Nappa (col china), Raditz (rábano) y una decena de ejemplos más. Pero el más retorcido es en Bejīta que se casó con Buruma (transliterados en castellano como Bejeta y Bulma). Si sumamos los dos nombres en versión original nos encontramos con Bejitaburu, que es el anglicismo vegetable transcrito en japonés. Algo similar nos pasa si unimos los nombres de los ayudantes del Rey Pirafu, el zorro Shū y la enigmática Mai, que combinados forman la palabra shūmai, unas empanadillas al vapor típicas de la cocina asiática.

Podría continuar con tantos ejemplos como para llenar un libro, pero dejadme que acabe con Kin Niku-man. Su nombre lo tradujeron como Múscul Man en la versión catalana, puesto que kin’niku significa músculo, seguido de Man como si se tratara de un superhéroe. Pero también es un juego de palabras con la comida, puesto que los nikuman son unos bollos rellenos de carne muy populares en Japón. Su plato preferido es el gyūdon y haría cualquier cosa por zamparse n un bol entero… ¡o los que le pongan por delante! Se trata de carne de ternera sobre una base de arroz. Por eso es por lo que lleva el ideograma niku (carne) tatuado en la frente.

Si tras el Salón del Manga os entran ganas de continuar devorando cómics, podéis seguir haciéndolo mientras os zampáis un katsudon en el Koyuki (Córcega, 242 Barcelona), el restaurante lleno de estanterías con más manga por metro cuadrado de toda la ciudad. Si después de la comulona todavía no os habéis hartado de leer, podéis ir a la Biblioteca Japonesa de Barcelona (València, 205 Barcelona). Yo soy socio desde el 1992 y os aseguro que en todo este tiempo ¡no me he podido acabar todos los mangas que tienen!"


miércoles, 29 de julio de 2009

De prestao (3)

No sé si será porque me gustaría tener ese aire lobuno, de silencio amenazante, o dar rienda suelta a mi mala leche con la gracia y filo que lo hace este señor o porque no sólo de Pérez-Reverte vive el hombre...el caso es que hace poco que leí uno de sus "Hartículos" y me gustó lo que decía y como lo decía, asín que aquí os dejo el texto para su disfrute...

"Lo poco que sé de la vida. Risto Mejide

Lo poco que sé de la vida está en los libros que nunca leo. Lo poco que sé de la vida está en las líneas que no escribí. Lo poco que sé de la vida se cuenta tomando un café, se entiende tomando una copa y se olvida tomando dos.
Que nadie se me emocione ni albergue falsas esperanzas, porque con lo poco que sé de la vida, a duras penas se llena un corazón, por pequeño que sea. Sí, sobrino, va por vos.
Empiezo por lo que sé con toda seguridad. Sé que, con suerte, te vas a morir una vez. Así que procura no morirte más veces por el camino. No hay nada peor que esa gente que se va muriendo antes de morirse del todo. Para evitarlo, te regalo un método infalible. Mientras tú vayas decidiendo, todo está bien. El día que dejes de decidir, ese día, cuidado, porque la habrás palmado un poco.
Ten siempre más proyectos que recuerdos, es la única forma que conozco de mantenerse joven. Olvídate de la patraña esa de ser feliz, ya te puedes dar con un canto en los dientes si llegas a ser el único dueño de tus propias expectativas.
Que un euro se ahorra y un polvo se pierde. Para siempre. Que hay que dedicarse a algo de lo que jamás te quieras jubilar. Por mucho que te cueste pagar las facturas. Por mucho que en las reuniones de antiguos alumnos te miren mal. Es mejor dedicarse toda una vida a algo que te divierte, pese a no llegar a fin de mes, que pasarte un solo día trabajando únicamente por dinero.
Entre lo poco que sé de la vida, también te diré que nada de todo esto vale la pena sin alguien que te haga ser incoherente. Ni flores, ni velas, ni luz de luna. Ése es el verdadero romanticismo. Alguien que llegue, te empuje a hacer cosas de las que jamás te creíste capaz y que arrase de un plumazo con tus principios, tus valores, tus "yo nunca", tus "yo qué va".
Ojalá ames mucho y muy bueno, incluso a riesgo de ser correspondido. Que te despojen de todo, que hagan jirones de tus ganas y que te veas obligado a remendarlas con el hilo de cualquier otra ilusión. Que desees y seas deseado, que se frustren todas tus esperanzas y que acabes descubriendo que la única forma de recobrar el primer amor, que es el propio, es en brazos ajenos.
Dos emociones inútiles asociadas al pasado, arrepentimiento y culpa, y una emoción inútil asociada al futuro, la preocupación. Cuanto antes te desprendas de las tres, antes empezarás a apreciar lo único que tienes.
Qué más. Ah sí. Sé que al menos un amigo te va a traicionar, otro será traicionado por ti y que te pongas como te pongas, los que no hayas hecho antes de los 30, ya jamás pasarán debuenos conocidos. Cuenta sólo con los tres principales porque a partir de ahí, todo es mentira.
Para terminar, y hablando del tema, déjame que te presente a tu mejor enemigo. Se llama miedo. Quédate con su cara, porque va a estar jodiéndote de ahora en adelante. Miedo al fracaso. Miedo al qué dirán. Miedo a perder lo que tienes. Miedo a conseguirlo. Miedo a saber poco de la vida. Miedo a tener razón."

viernes, 24 de abril de 2009

De prestao (2)

Frecuentemente (y más cuando intentas ser original y no cansar con las entradas de este blog), te encuentras con que alguien ya lo dijo y lo hizo con más gracia, oficio y brillantez (y si no que le pregunten a los pintores de retratos que llegaron después de Velázquez)...No hace mucho, discutíamos con la familia Tripod, los "brillantes" diálogos y la supuestas gracias que incluiríamos en uno de nuestros próximos vídeos; yo había encontrado una "morcilla" que quedaba de lo más aparente en una escena del mencionado y alguien comentó que lo había visto ya en un vídeo de Lego Star Wars (j*der, con lo que cuesta encontrar algo gracioso y te lo "pisa" un juguetito).
Pues bien, inasequible al desaliento, tenía pensado hablar de "lo políticamente correcto", un tema que me trae un poco por el camino de la amargura, cuando leo un artículo de D. Arturo Pérez-Reverte que dice, exactamente, lo que hubiera querido escribir y cómo, de haber sido agraciado con bastante más talento del que poseo !!!
Lo dicho, pasen y lean; disfruten del Maestro:
"
PATENTE DE CORSO
Cursis de ahora y de siempre

ARTURO PÉREZ-REVERTE | XLSemanal | 12 de Enero de 2009




Suele decir el veterano y respetabilísimo Carlos Castilla del Pino, buen amigo y excelente compañero de la Real Academia Española, que toda cursilería es una forma de impostura, y que detrás de cada cursi se oculta un canalla o un embustero. El otro jueves se lo oí decir de nuevo, y me quedé con la copla, que resulta especialmente adecuada en los tiempos que corren. No sé si el espíritu será exacto o no; aunque, como prestigioso psiquiatra que es, Carlos tiene mi confianza, pues conoce el paño. Por no salir de la RAE ni de su diccionario, de las tres acepciones que tiene esa palabra, quizá mejorables –y en eso andamos–, las más significativas son las dos primeras: «que presume de fino y elegante sin serlo», y, dicho de una cosa, que «con apariencia de elegancia o riqueza, es ridícula y de mal gusto». Pero los tiempos cambian, y la gente con ellos; o tal vez sea la gente la que termina cambiando los tiempos. El caso es que, habiendo como hay todavía cursis de los de toda la vida, ortodoxos y de pata negra, y habida cuenta de que el término `elegante´ no es el que mejor define los modos, maneras y aspiraciones actuales, la palabra `cursi´ –las palabras también están vivas y evolucionan– se interna con nosotros en el siglo XXI, enriqueciéndose con nuevas connotaciones y variantes. Ampliando su territorio semántico, por decirlo también de un modo a juego, o sea, cursi. Su polivalencia. Eso ocurre en todas partes, claro. Y en España, para qué les voy a contar.

Lo que más se ajusta hoy a la versión moderna de cursi es, en mi opinión, lo políticamente correcto. Aquello que, con apariencia de puesto al día y buen rollito, resulta ridículo y de mal gusto en boca de un fulano que presume, sin serlo y alardeando de ello, de abierto, de puesto al día, de yupi-yupi chicos, de tener todo el día a Pepito Grillo, a Bambi y al borreguito de Norit sentados en el regazo. Y digo que presume sin serlo, porque no me cabe en la testa que alguien con dos dedos de frente –los tontos ya son otra cosa– pueda ser, en el fondo de su corazón, tan sincera y rematadamente gilipollas. Un ejemplo de esto, tomado al buen tuntún, es una reciente circular de la comisión de coeducacion (sic) del Centro del Profesorado de Málaga, que tras encabezar «Estimados compañeros y queridas compañeras» –a cada cual lo suyo, queridas ellas y estimados ellos–, se dirige, en sólo veinte líneas, a «a vosotros y vosotras» y «a todos y a todas», por si están «interesados o interesadas». Dejo al criterio del lector establecer si los firmantes del asunto –un pavo y dos pavas con nombres y apellidos– se creen de verdad lo del estimados y queridas, si se trata de cursis en el sentido clásico o moderno del palabro, o si son, simplemente, tontos de remate.

Y es que en lo cursi posmoderno, o como se diga, el problema reside en que no siempre resulta fácil distinguir. Establecer, por ejemplo, si la bonita anécdota de los juegos de guerra de los ejércitos norteamericano y español puede ser calificada de cursi a secas o entra en el terreno de la imbecilidad absoluta. Las fuerzas armadas gringas tienen un juego llamado American’s Army que desarrolla un programa de combate útil como simulador y entrenamiento de acción bélica rural o urbana. Por su parte, las fuerzas armadas españolas colgaron hace algún tiempo en la red un juego de estrategia cuyo título no adivinarían ustedes por más vueltas que le dieran: Misión de paz –sabía que no lo adivinarían nunca–, a base de reconstrucción y reparto de ayuda humanitaria; que, como todo el mundo sabe, es la razón intrínseca de cualquier soldado. Y no me digan ustedes que esa bella, amable, conmovedora imagen de los soldados y soldadas españoles y españolas desfilando marciales y marcialas con las cartucheras y cartucheros llenas y llenos de Frenadol, tiritas y biberones, camino de Afganistán con la cabra de la Legión disfrazada de Beba la enfermera, no merece un huequecito en la futura edición del diccionario de la lengua española. O dos.

Afortunadamente, lo cursi de toda la vida también sigue ahí, dando solera ortodoxa al invento. Aunque surjan, al compás moderno, nuevas formas de entender el asunto, la cursilería clásica se mantiene tradicional como ella sola, inasequible al desaliento. Con vista al frente y paso largo, haciéndonos pasar buenos ratos echando pan a los patos. Vean, si no, lo que escribe un lector bilbaíno, ebrio de santa cólera después de haber leído en esta página pecadora la frase –rotundamente laica– `dar un par de hostias´: «Ante la reiterada y continua vulneración de los más elementales principios de respeto a la fe cristiana de los lectores, pisoteando, mancillando, agraviando y ultrajando a la Sagrada Eucaristía con su léxico blasfemo, irreverente, procaz y grosero, ruego sean subsanados y reparados hechos y situaciones de este cariz y contexto».



© Santillana Ediciones Generales S.L."

lunes, 16 de febrero de 2009

De prestao (1)

Aquí os dejo un artículo de Don Arturo Pérez-Reverte, publicado en el suplemento XL El Semanal, el 16 de diciembre de 2007, sobre la música heavy...sin comentarios, pasen y lean !!!

"CORSÉS GÓTICOS Y CASCOS DE WALKIRIA

No soy muy aficionado a la música, excepto cuando una canción –copla, tango, bolero, corrido, cierta clase de jazz– cuenta historias. Tampoco me enganchó nunca la música metal. Me refiero a la que llamamos heavy o jevi aunque no siempre lo sea, pues ésta, que fue origen de aquélla, es hoy un subestilo más. Siempre recelé de los decibelios a tope, las guitarras atronadoras y las voces que exigen esfuerzo para enterarse de qué van. Las bases rítmicas, el intríngulis de los bajos y las cuerdas metaleros, escapan a mi oído poco selectivo. Salvo algunas excepciones, tales composiciones y letras me parecieron siempre ruido marginal y ganas de dar por saco, con toda esa parafernalia porculizante de Satán, churris, motos y puta sociedad. Incluidas, cuando se metían en jardines ideológicos, demagogia de extrema izquierda y subnormalidad profunda de extrema derecha. Etcétera.

Sin embargo, una cosa diré en mi descargo. De toda la vida me cayeron mejor esos cenutrios largando escupitajos sobre todo cristo que los triunfitos relamidos, clónicos y saltarines, tan rubios, morenos, rizados y relucientes ellos, tan chochidesnatadas ellas, con sus megapijerías, sus exclusivas de tomate y papel cuché, y toda esa chorrez envasada en plástico y al vacío. Al menos, concluí siempre, los metaleros tienen rabia y tienen huevos, y aunque a veces tengan la pinza suelta y hecha un carajal, éste suele ser de cosas, ideas, fe o cólera que les dan la brasa y los remueven, y no de cuántas plazas será el garaje de la casa que comprarán en Miami cuando triunfen y puedan decir vacuas gilipolleces en la tele como Ricky, como Paulina, como Enrique.

Pero de lo que quiero hablarles hoy es de música metal. Ocurre que en los últimos tiempos –a la vejez, viruelas– he descubierto, con sorpresa, cosas interesantes al respecto. Entre otras, que esa música se divide en innumerables parcelas donde hay de todo: absurda bazofia analfabeta y composiciones dignas de estudio y de respeto. Aunque parezca extraño y contradictorio, la palabra cultura no es ajena a una parte de ese mundo. Si uno acerca la oreja entre la maraña de voces confusas y guitarras atronadoras, a veces se tropieza con letras que abundan en referencias literarias, históricas, mitológicas y cinematográficas. Confieso que acabo de descubrir, asombrado, entre ese caos al que llamamos música metal, a grupos que han visto buen cine y leído buenos libros con pasión desaforada. Ha sido un ejercicio apasionante rastrear, entre estruendo de decibelios y voces a menudo desgarradas y confusas, historias que van de las Térmópilas a Sarajevo o Bagdad, incluyendo las Cruzadas, la conquista de América o Lepanto. Como es el caso, verbigracia, de Iron Maiden y su 'Alexander the Great'.

La mitología –Virgin Steele, por ejemplo, y su incursión en el mundo griego y precristiano– es otro punto fuerte metalero: Mesopotamia, Egipto, La Ilíada y La Odisea, el mundo romano o el ciclo artúrico. Ahí, los grupos escandinavos y anglosajones que cantan en inglés copan la vanguardia desde hace tiempo; pero es de justicia reconocer una sólida aportación española, con grupos que manejan eficazmente la fértil mitología de su tierra: Asturias, País Vasco, Cataluña o Galicia. Tampoco el cine es ajeno al asunto; las películas épicas, de terror o de ciencia ficción, 'La guerra de las galaxias', 'Blade Runner', 'Dune', las antiguas cintas de serie B, afloran por todas partes en las letras metaleras. Lo mismo ocurre con la literatura, desde 'El Señor de los Anillos' hasta 'La Isla del Tesoro' o 'El Cantar del Mío Cid'. Todo es posible, al cabo, en una música donde el Grupo Magma canta en el idioma oficial del planeta Kobaia –que sólo ellos entienden, los jodíos– mientras otros lo hacen en las lenguas de la Tierra Media. Donde Mago de Oz alude –'La cruz de Santiago'– al capitán Alatriste y Avalanch a Don Pelayo. Donde los segovianos de Lujuria lo mismo ironizan sobre la hipocresía de la Iglesia católica en cuestiones sexuales que largan letras porno sobre Mozart y Salieri o relatan, épicos, la revuelta comunera de Castilla. Y es que no se trata sólo de estrambóticos macarras, de rapados marginales y suburbanos, de pavas que cantan ópera chunga con corsé gótico y casco de walkiria. Ahora sé –lamento no haberlo sabido antes– que la música metal es también un mundo rico y fascinante, camino inesperado por el que muchos jóvenes españoles se arriman hoy a la cultura que tanto imbécil oficial les niega. El grupo riojano Tierra santa es un ejemplo obvio: su balada sobre el poema 'La Canción del Pirata' consiguió lo que treinta años de reformas presuntamente educativas no han conseguido en este país de ministros basura. Que, en sus conciertos, miles de jóvenes reciten a voz en grito a Espronceda, sin saltarse una coma.

El Semanal, 16 de diciembre de 2007."