domingo, 22 de febrero de 2009
Comisión de festejos (2)
viernes, 20 de febrero de 2009
Teoria de la Conspiración (2)




miércoles, 18 de febrero de 2009
Teoría de la conspiración (1)
martes, 17 de febrero de 2009
¡Calidad Suprema!
lunes, 16 de febrero de 2009
De prestao (1)
"CORSÉS GÓTICOS Y CASCOS DE WALKIRIA
No soy muy aficionado a la música, excepto cuando una canción –copla, tango, bolero, corrido, cierta clase de jazz– cuenta historias. Tampoco me enganchó nunca la música metal. Me refiero a la que llamamos heavy o jevi aunque no siempre lo sea, pues ésta, que fue origen de aquélla, es hoy un subestilo más. Siempre recelé de los decibelios a tope, las guitarras atronadoras y las voces que exigen esfuerzo para enterarse de qué van. Las bases rítmicas, el intríngulis de los bajos y las cuerdas metaleros, escapan a mi oído poco selectivo. Salvo algunas excepciones, tales composiciones y letras me parecieron siempre ruido marginal y ganas de dar por saco, con toda esa parafernalia porculizante de Satán, churris, motos y puta sociedad. Incluidas, cuando se metían en jardines ideológicos, demagogia de extrema izquierda y subnormalidad profunda de extrema derecha. Etcétera.
Sin embargo, una cosa diré en mi descargo. De toda la vida me cayeron mejor esos cenutrios largando escupitajos sobre todo cristo que los triunfitos relamidos, clónicos y saltarines, tan rubios, morenos, rizados y relucientes ellos, tan chochidesnatadas ellas, con sus megapijerías, sus exclusivas de tomate y papel cuché, y toda esa chorrez envasada en plástico y al vacío. Al menos, concluí siempre, los metaleros tienen rabia y tienen huevos, y aunque a veces tengan la pinza suelta y hecha un carajal, éste suele ser de cosas, ideas, fe o cólera que les dan la brasa y los remueven, y no de cuántas plazas será el garaje de la casa que comprarán en Miami cuando triunfen y puedan decir vacuas gilipolleces en la tele como Ricky, como Paulina, como Enrique.
Pero de lo que quiero hablarles hoy es de música metal. Ocurre que en los últimos tiempos –a la vejez, viruelas– he descubierto, con sorpresa, cosas interesantes al respecto. Entre otras, que esa música se divide en innumerables parcelas donde hay de todo: absurda bazofia analfabeta y composiciones dignas de estudio y de respeto. Aunque parezca extraño y contradictorio, la palabra cultura no es ajena a una parte de ese mundo. Si uno acerca la oreja entre la maraña de voces confusas y guitarras atronadoras, a veces se tropieza con letras que abundan en referencias literarias, históricas, mitológicas y cinematográficas. Confieso que acabo de descubrir, asombrado, entre ese caos al que llamamos música metal, a grupos que han visto buen cine y leído buenos libros con pasión desaforada. Ha sido un ejercicio apasionante rastrear, entre estruendo de decibelios y voces a menudo desgarradas y confusas, historias que van de las Térmópilas a Sarajevo o Bagdad, incluyendo las Cruzadas, la conquista de América o Lepanto. Como es el caso, verbigracia, de Iron Maiden y su 'Alexander the Great'.
La mitología –Virgin Steele, por ejemplo, y su incursión en el mundo griego y precristiano– es otro punto fuerte metalero: Mesopotamia, Egipto, La Ilíada y La Odisea, el mundo romano o el ciclo artúrico. Ahí, los grupos escandinavos y anglosajones que cantan en inglés copan la vanguardia desde hace tiempo; pero es de justicia reconocer una sólida aportación española, con grupos que manejan eficazmente la fértil mitología de su tierra: Asturias, País Vasco, Cataluña o Galicia. Tampoco el cine es ajeno al asunto; las películas épicas, de terror o de ciencia ficción, 'La guerra de las galaxias', 'Blade Runner', 'Dune', las antiguas cintas de serie B, afloran por todas partes en las letras metaleras. Lo mismo ocurre con la literatura, desde 'El Señor de los Anillos' hasta 'La Isla del Tesoro' o 'El Cantar del Mío Cid'. Todo es posible, al cabo, en una música donde el Grupo Magma canta en el idioma oficial del planeta Kobaia –que sólo ellos entienden, los jodíos– mientras otros lo hacen en las lenguas de la Tierra Media. Donde Mago de Oz alude –'La cruz de Santiago'– al capitán Alatriste y Avalanch a Don Pelayo. Donde los segovianos de Lujuria lo mismo ironizan sobre la hipocresía de la Iglesia católica en cuestiones sexuales que largan letras porno sobre Mozart y Salieri o relatan, épicos, la revuelta comunera de Castilla. Y es que no se trata sólo de estrambóticos macarras, de rapados marginales y suburbanos, de pavas que cantan ópera chunga con corsé gótico y casco de walkiria. Ahora sé –lamento no haberlo sabido antes– que la música metal es también un mundo rico y fascinante, camino inesperado por el que muchos jóvenes españoles se arriman hoy a la cultura que tanto imbécil oficial les niega. El grupo riojano Tierra santa es un ejemplo obvio: su balada sobre el poema 'La Canción del Pirata' consiguió lo que treinta años de reformas presuntamente educativas no han conseguido en este país de ministros basura. Que, en sus conciertos, miles de jóvenes reciten a voz en grito a Espronceda, sin saltarse una coma.
El Semanal, 16 de diciembre de 2007."
domingo, 15 de febrero de 2009
Arte o Negocio

jueves, 12 de febrero de 2009
Lo que comemo é lo que valemo y tó lo que se le echa le sabe (2)

A diferencia de nuestro empalagosísisimo antecesor, este aperitivo es bastante salado; frente al elevado peso y densidad de los bizcochitos de papayamiamolyatúsabes, tienen la ligereza de los fritosfritosfritous fritous de mais...un saboj auténticou de pugo maís (perdón por el arrebato, pero me dejé llevar por los recuerdos púberes asociados a tan pegadiza canción...otro día hablaremos del tema); un producto derivado de la soja debe ser (digo "debe" porque no se ofrece información sobre calorías) hipocalórico frente a la bomba de relojería arterial de la papaya cake (aunque viendo el posterior análisis, llegareis a la misma conclusión que yo: no es que este producto sea tan sano que te ayude a vivir más años, es simplemente que los años que vivas te parecerán más largos).
Lo primero que llama nuestra atención es el diseño del envase: moderno, con tonos metalizados, un motón de colorines y foto de gran calidad...un nivelazo, síseñó, y, a reglón seguido, la imagen de producto de última generación alimenticia (hay un montón de sellos de calidad ISO y, según su eslogan, este producto está elaborado por nutricionistas) y eso, para gente con tan poco criterio y tan crédula como nosotros, es garantía más que suficiente.
No obstante, el detallazo del envase está en su parte inferior, donde aparece una especie de "haiku" japonés, que traducido chungamente del inglés en el que está escrito, más o menos viene a decir:
"Deja que la brisa te traiga
Mi ternura y la tibieza de mi interior
Lejos el uno del otro podremos ser. Tú todavía permaneces en mí, en el fondo de mi corazón"
Los pelos como escarpias, tú !!! Se me alisó el vello púbico, neng !!! Qué emoción contenida, qué...en fín, qué nivel Maribel, cómo son estos orientales, alimentan tu espíritu y tu cuerpo a la vez, por el módico precio de 1,15 €.
En cuanto a sus propiedades organolécticas decir que tienen una textura y sabor a caballo entre los filetes de pechuga empanados refritos y la piel de las alitas de pollo, frias y escasamente crujiente. A simple vista, la cosa no promete pero, tras una nueva y profunda observación y su cata posterior he de decir que...siguen sin mejorar !!!

Nada más introducirse en nuestra boca, al primer muerdo...vamos, se nos confirma que su sabor corresponde a lo que aparenta: pollo frito "pasao"; he de decir, empero, que para tratarse de un producto de soja el sabor a carnaca está conseguido y tiene un punto que podría llegar a ser incluso adictivo pero, PERO...(ñic, ñic, ñic, tárantáran...esto es un patético remedo de la estupenda música del asesinato en la ducha de Psycho -que en inglés queda más fashion-)...como un asesino sigiloso, como ese cuesco huérfano y silencioso de ascensor, punzante y del que no puedes escapar...llega, al instante, sin darte ocasión para prepararte, el picante...MUY PICANTE (pica como la madre que lo piii...!!!) y jode lo poco salvable que hasta el momento tenía; en fin, qué no hubo cajones de comerse la totalidad del envase...
A la vista de nuestra experiencia con productos orientales, sea por dulce, sea por picante o por salado, para todos parece ser recomendable un vaso de agua de medio litro, a mano, durante su ingesta.
Conclusión, si te gusta mucho el picante, el pollo frio y no tienes muchos escrúpulos, disfrutarás como un cochino jabalín trotando por las dehesas extremeñas, en caso contrario, de lo único para lo que servirá, será de justa medida de referencia y, el próximo domingo, aquellas infames albóndigas de tu pareja o suegra (las de tu madre están de muerte, of course) te sabrán a gloria !!!
lunes, 9 de febrero de 2009
La Sangría de la Polémica
martes, 3 de febrero de 2009
The Number of the beast
Atención a este documento:
(16) Y hace que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se hagan una marca en la mano derecha o en la frente,
(17) y que nadie pueda comprar nada ni vender, sino el que lleve la marca con el nombre de la Bestia, o con la cifra de su nombre.
Y que nadie pueda comprar practicamente nada sin pagar el Canon Digital para subvencionar sus apoyos electorales y a sus discipulos de la SGAE.
domingo, 18 de enero de 2009
Comisión de Festejos (1)

A la vista del esfuerzo de este pequeño pueblo valenciano (unos 2.800 habitantes) podemos decir que la recreación del Siglo de Oro, época de esplendor económico y cultural, donde toda mención a lo español provocaba temor y admiración a partes iguales, ha sido superada con nota; fijaos en los detalles de los Tercios, más que correctos en vestimentas y armas, como la bandera de la Cruz de San Andrés ondea sobre morriones y corazas, picas y lanzas, arcabuces y mosquetes, en las mujeres que siguen al ejército, etc.
Una más que digna recreación, Vive Dios, de una época y, sobre todo, de la que fue considerada la mejor y más feroz infantería del mundo (entre otras cosas porque, hijos de una tierra dura y pobre en manos de una nobleza y clero que nada hacían por el progreso del pueblo, no les quedaba otra cosa que la huida hacía adelante).
Como anécdota, comentar que pocas veces somos conscientes de los orígenes de ciertas frases y del por qué utilizamos tal o cual expresión y, el caso de los Tercios, no ha sido ajeno a este fenómeno y ha dejado su legado en la lengua, por ejemplo:
-“Irse a la porra”: El sargento mayor de cada Tercio dirigía los compases de sus hombres moviendo un gran garrote, una especie de antecedente de la batuta de orquesta que recibía el explícito nombre de porra. Cuando una columna en marcha hacía un alto prolongado, el sargento mayor hincaba en el suelo el extremo inferior de su porra distintiva para simbolizar la parada. En su inmediación se establecía rápidamente la guardia, quedando bajo su vigilancia los soldados arrestados, que durante ese descanso debían permanecer sentados en torno a la porra que el sargento había clavado al principio. Eso equivalía por tanto a «enviar a alguien a la porra» como sinónimo de arrestarle.
-“Se armó la de San Quintín”: Alude a la batalla que tuvo lugar el día de San Lorenzo —10 de agosto— de 1557, ganada por las armas españolas de Felipe II contra el ejercito francés que tuvo grandes bajas y un gran número de prisioneros y deserciones.
-“Pasar por los bancos de Flandes”: Que significaría superar una dificultad, lo que vendría de su similitud con una zona peligrosa en el mar de Flandes.
-“Poner una pica en Flandes”: Como sinónimo de algo sumamente dificultoso o costoso, refiriéndose a los gastos y esfuerzos que suponía el envío de los Tercios.
El libro gordo te enseña,
el libro gordo entretiene,
y yo te digo contento,
hasta la clase que viene…